Una experiencia que inicia desde frustrante, pasando por maravillosa.
Mi pobre equipo, de la era de los dinosaurios; una reliquia viviente, cargado de mis sueños, fantasías, desvelos y trabajos de más de 15 años. Es una de esas posesiones a las que dices: “aun sirve” y te esfuerzas por conservar, pero el cual no recibe un céntimo más de información; así que instalar el programa fue una hazaña épica. Revisar que puedes llevar al olvido y que conservar fue una titánica lucha…. Para concluir que todo es valioso….
Al final no hay donde trabajar, el presupuesto por el momento es insipiente, pero nada podrá detenernos… así luego de intentar descongelar los equipos de cómputo del colegio….( que dirán mis alumnos). Es imposible empezar a experimentar con el programa, pero bueno al final de un día gris llega luz ( aunque sea de la lámpara) así aunque con el tiempo en contra (no es excusa, aunque parece) logre realizar mis primeros trabajos en illustrator CS5.
Aquí empieza lo bueno; las posibilidades son ilimitadas, me “encarrete” ( ¿existirá la palabra en el diccionario de la lengua española?) que trabaje durante dos días seguidos( perdonen mi analfabetismo digital) explorando posibilidades, guiada de tutoriales ( maravilloso invento) experimento algunas posibilidad básicas del programa y otras que parecían tan fáciles, como dar veladuras; pero por más que busco no encontré la aplicación.
En conclusión fue una experiencia enriquecedora, y me dejo la lección más importante. NO HAY RETOS IMPOSIBLES.
Debo confesar que pensé como estudiante buscar quien hiciera el trabajo por mi…. Pero me hubiese perdido una de las experiencias técnicas y artísticas más cautivadoras que he tenido.
Mis primeros y modestos trabajos…. Bueno nada que ver con los trabajos de mis jóvenes compañeros.




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